miércoles, 6 de mayo de 2009

Educando al Betta Splendens

1.- Introducción

El Betta Splendens, al igual que muchas otras especies calificadas como domésticas, puede ser educado dentro de unos márgenes lógicos para obtener un carácter o comportamiento deseado por el criador; sería surrealista pretender que un pez realice acciones más allá de sus posibilidades reales.

Antes de continuar quiero puntualizar que, al igual que a un perro no se le educa con agresiones (se le intimida) y si se le educa con la inteligencia, el Betta Splendens debe ser educado con inteligencia y cuidado, evitando forzar al ejemplar o los ejemplares a realizar la acción deseada, por ética, por moral y porque obtendremos resultados totalmente contrarios a lo deseado para educarlo/os.

Un estudio reciente centrado en la inteligencia de algunas especies de peces ornamentales, haciendo un seguimiento de sus repuestas a determinadas acciones y estímulos, ha dejado constatado oficialmente lo que muchos criadores y aficionados han experimentado con el Betta Splendens; esta especie tropical está dotada de la inteligencia suficiente para diferenciar a su dueño de otras personas, entendiendo como dueño a la persona o personas que lo alimentan y cuidan.

¿Es realmente necesario educar al Betta Splendens?, ¿Por qué y para qué educar a nuestros ejemplares?

Realmente no es necesario ni indispensable educar a nuestros ejemplares de Betta Splendens o tenerlos educados, aunque si resultará más beneficioso, tanto para el ejemplar como para el dueño. Puesto que hablamos de una especie de piscicultura ornamental, el dueño disfrutará más de sus ejemplares si éstos acuden a su encuentro o comen de su propia mano, incluso alguna acción más allá de la alimentación; para los ejemplares y su completo desarrollo, tanto su físico como su carácter, es conveniente educarlo en aspectos como la autoestima, la tolerancia a otros ejemplares (dentro de unos marcos lógicos impuestos por la territorialidad y agresividad inculcada a la especie por la naturaleza), el comportamiento ante un vaso Isopor u otro de asistencia para la reproducción, la reacción ante la aparición de su dueño , etc.

2.- Aspectos generales en la educación del Betta Splendens

Antes de proceder a educar a nuestros ejemplares hay que contemplar algunos detalles básicos, importantes para el buen desarrollo de la actividad sin perjuicio de los peces implicados. No son normas estáticas a seguir con los ojos cerrados, pues algunas están sujetas a edades, peso, tamaños, necesidades, etc., pero pretenden orientar al lector en los detalles básicos de esta labor.

2.1.- Elegir el momento adecuado

Resulta determinante elegir bien el momento de comenzar a enseñar cada cosa a nuestros ejemplares, siguiendo un orden lógico para evitar desastres o contratiempos; hay que tener en cuenta la edad necesaria para someter a un ejemplar a un determinado ejercicio o estímulo, como pudiera ser someter a ejemplares de menos de 5 meses a estímulos de reproducción (por motivos ajenos a este artículo, pero que resultan obvios para la cría de la especie).

2.2.- Control constante de respuestas a los estímulos

Educar a esta especie ornamental conlleva contraer unas obligaciones básicas, que aseguren la integridad física de los ejemplares y la correcta aplicación de los ejercicios de educación. No se puede colocar a varios ejemplares juntos a costa de agresiones desmedidas, acoso continuo a determinados ejemplares o el estrés de cualquiera de ellos; la salud de nuestras mascotas es lo primero. Es una irresponsabilidad dejar sin control a los ejemplares sometidos a educación o estímulos que puedan acarrear riesgo alguno para cualquiera de esos ejemplares, dos ejemplos claros son cuando dejamos a un macho con varias hembras sin condiciones óptimas para ello y sin preparación previa de los mismos, o cuando estimulamos a dos ejemplares de sexos opuestos para la reproducción si existe alguna posibilidad de que alguno de ellos pueda dañarse durante un intento de pasar al lado contrario (separadores, aberturas, elementos, etc.).

2.3.- Constancia y paciencia

Como en toda labor de educación resulta imprescindible mantener una constancia en los ejercicios, para obtener buenos resultados; si aplicamos los ejercicios esporádicamente o en menos tiempo del necesario para acelerar el proceso obtendremos pocos resultados. Resulta útil diseñar un calendario de ejercicios para los ejemplares con el que establecer una regularidad en los mismos y procurar buenos resultados con ellos. Un factor claro es armarse de paciencia, pues la evolución de los ejercicios y sus resultados necesitarán un tiempo razonable, dependiente de la labor en concreto.

2.4.- Establecer un orden progresivo para la aplicación de los ejercicios

Hay que establecer un orden lógico en los ejercicios; por ejemplo, sería incorrecto educar a un macho para comportarse como un reproductor territorial y más adelante procurar educarlo para que conviva con varias hembras sin inflingirles demasiados daños, cuando lo lógico sería hacerlo al revés (primero educarlo para que no aniquile a las hembras que convivan con él y más adelante educarlo para ser un buen reproductor o enseñar ambas a la vez).

2.5.- Marcarse un objetivo

Como criador o educador, debe marcarse un objetivo final antes de lanzarse a educar a sus ejemplares, no cayendo en el error de aplicar cada ejercicio que caiga en su conocimiento sin estar seguro que aportará un fin deseado o si sólo es una curiosidad sin relación a los objetivos finales. Particularmente, me centro en potenciar los aspectos naturales de la especie que puedan verse afectados por el cautiverio o en reducir los efectos negativos que puedan afectar a la reproducción y convivencia entre reproductores en el momento de la freza.

3.- Ejercicios básicos

A continuación enumeraré algunos ejercicios básicos con los cuales podremos educar a nuestros ejemplares, desarrollando su carácter y comportamiento, si bien ha de ser el propio criador quien decida cuales aplicar en base a un objetivo bien definido de antemano.

3.1.- Cortejo y nido de burbujas

El cortejo nupcial es una especie de danza ejecutada por los reproductores para tantearse y decidirse a reproducirse, es por tanto de vital importancia que los reproductores sepan ejecutar o reconocer un cortejo nupcial para facilitar la reproducción y aumentar las probabilidades de éxito. El ejercicio a aplicar es sencillo a la par que bastante conocido; se trata de colocar a por o menos 2 reproductores en un mismo acuario provisto de separador interno, manteniendo a los ejemplares separados por el mismo. De este modo, se les incita a realizar el cortejo nupcial ante un reproductor del sexo opuesto; la clave de este ejercicio está en realizarlo periódicamente, manteniendo al macho aparte de las hembras para no dejarles entrar en la monotonía y para facilitar la incitación al cortejo de los reproductores. Con este ejercicio potenciamos también la creación de burbujas y por tanto la familiarización de los reproductores con su elaboración.

3.2.- Autoestima

La autoestima es determinante para forjar un carácter bien definido en los reproductores, tanto machos como hembras, ya que un ejemplar de carácter dominante está predispuesto a la reproducción y nunca se convertirá en dominante sin autoestima. Los métodos a aplicar a machos y hembras son distintos, aunque se basan en el mismo principio; desarrollar la rivalidad entre ejemplares del mismo sexo. Para las hembras basta con dejar que un grupo de ellas conviva durante los primeros estadios de su vida, antes de partir a su dueño final. Para los machos hay que optar por hacerlo con separadores, betteras o recipientes que los mantengan separados físicamente pero que les permitan ver a sus semejantes.

3.3.- Convivencia

La convivencia de nuestros Bettas, tanto machos como hembras, con otros compañeros de acuario de igual o distinta especie, excluyendo la convivencia entre 2 o más machos de Betta, es posible trabajarla con ejercicios periódicos. Tanto macho-macho, macho-hembra/s como hembra/s-hembra/s son combinaciones de Bettas que originarán peleas en el interior del acuario, en mayor o menor medida; 2 o más machos de Bettas en el mismo acuario derivará en una lucha a vida o muerte, no pudiendo apagar este instinto con ningún ejercicio, aunque hay quien asegura haber conseguido que convivan 2 machos durante un periodo largo sin incidentes, colocándolos juntos en el acuario desde pequeños; 1 macho con 1 hembra en el acuario originarán, a priori, ataques a la hembra por parte del macho que pueden acabar con ésta, aunque puede solucionarse colocando más hembras para que se repartan las agresiones, además de plantas y decorados para ofrecer refugios a los peces agredidos; colocar un grupo de Bettas formado sólo por hembras suele ser la solución habitual, si bien esta combinación no asegura el fin de las agresiones por la sencilla razón de que en el grupo habrán luchas constantes entre las hembras para disputarse el puesto de hembra Alfa (la líder del grupo).

Para trabajar la convivencia entre hembras es recomendable colocarlas juntas lo más jóvenes posibles, tratándolas periódicamente con sales cicatrizantes (como Ektozon), dejando plantas y decorados para ofrecer cobertura a las damnificadas. En ocasiones destacará alguna sobre las demás, pues obtendrá el control del grupo por la fuerza, pero es la naturaleza; en cambio, si fuesen varias las que constantemente pugnan entre ellas y agraden al resto por el poder, aunque no se disputen el control, entonces habría que pensar en seleccionar las mejores para la reproducción y dejar con el grupo sólo a la que sobre. Con las seleccionadas es recomendable el alojamiento individual, pues su integridad peligra en constante contacto con los machos, si bien serán las hembras las que peligren por culpa de éstas si las colocamos con el grupo.

Es poco recomendable, sacar una hembra del grupo para devolverla ahí tiempo después, incluso tras la reproducción, pues será rechazada por el grupo o querrá alejar al grupo de su puesta inexistente (pues estará en otro acuario), con la consecuente lucha entre hembras que se tornará cada vez más violenta.

Es posible ejercitar a 1 o más machos para evitar las agresiones constantes al grupo de hembras y el resto de compañeros de acuario, aunque es una tarea que requiere cierto tiempo y esto es un engorro cuando tratamos con muchos machos de Betta, ya que no podemos ejercitar más de 1 macho a la vez en el mismo acuario. Todo pasa por ejercitarlos desde pequeños, colocándolos de uno en uno junto a las hembras y demás futuros compañeros de acuario, lo dejaremos ahí el tiempo que estimemos siempre que no peligren los demás. Repetir el ejercicio periódicamente y con el paso de las semanas veremos los resultados, generalmente positivos.

También podemos integrar al macho en el grupo de hembras y otras especies, desde pequeño, aunque esto queda reservado a quienes sólo tengan un macho que adaptar a la convivencia.

3.4.- Familiarización con el asistente del nido

Es importante conseguir formar reproductores que den la talla en todos los detalles de la reproducción, incluyendo el nido nupcial. Por naturaleza, el macho Betta Splendens debe crear el nido donde abrazará a la hembra reproductora además de alojar a su descendencia, pero en ocasiones el reproductor no se ocupa de sus obligaciones con el nido (y con el cuidado de la descendencia) principalmente por su inexperiencia. ¿Es realmente un problema que el macho no se ocupe del nido?; la hembra puede hacerse cargo de la mayor parte de las labores originalmente propias del macho (como cuidar la puesta), pero es un claro síntoma de que el macho no está listo para la totalidad del proceso reproductivo (entendiendo por el mismo, el periodo de tiempo que transcurre entre el cortejo pre-nupcial y cuando los alevines empiecen a nadar horizontalmente) y que además puede que arruine el desarrollo del proceso reproductivo. Para lograr sacar adelante la puesta es imprescindible que esta tenga un nido de burbujas suficiente para albergar a los huevos, posteriormente alevines, pero además hay que resaltar que tanto tamaño como consistencia son factores determinantes a la hora de obtener resultados en la reproducción, siendo el caso ideal 2 veces el volumen del vaso Isopor y de espesor evidente.
Existen varios métodos para intentar que el macho construya el nido, como el más extendido entre aficionados y criadores que consiste en mantener a los ejemplares en contacto visual, separados por una bettera, separador interno u otro tipo de separación física de reproductores en el mismo acuario, durante un periodo máximo de 3 días, en un intento para que las condiciones propicias del acuario junto a la sabiduría de la naturaleza afloren los instintos básicos del macho, instintos que engloban detallas como el nido o el cuidado de la puesta. Lamentablemente, este método clásico es demasiado estático a la par que apresurado; no podemos confiar en que un problema de madurez sea solucionado por la naturaleza en 3 días por ofrecerle las condiciones apropiadas, si bien es cierto que muchas veces el problema radica más bien en la falta de iniciativa de los ejemplares.
Existen métodos alternativos que han de ser llevados a cabo por el criador o, en su defecto, por el aficionado que los va a reproducir, aunque destacaré 2 que me dan buenos resultados juntos y separados:
-Periódicos: Aprovechando la distribución de los recipientes contenedores dentro de un mismo acuario, en el criadero, coloco machos y hembras juntos separados por estos contenedores; en la superficie del ejemplar a ejercitar en la labor del nido (seleccionado por sus cualidades) coloco un vaso Isopor y en los recipientes colindantes al suyo procuro alojar alguna hembra. Progresivamente, veremos como el interés del macho por reproducirse se acentúa, evidenciándose con los cortejos nupciales que precederán a la creación de un nido de burbujas bajo el Isopor. Utilizando éste método potenciamos la predisposición del macho a crear un nido de burbujas en el vaso Isopor, familiarizándose por el choque constante con sus instintos reproductivos naturales; gracias a los contenedores podemos alojar varios machos y hembras, unos junto a otros, haciendo que compitan entre iguales por obtener la gracia de miembro del sexo opuesto elegido, además de aprender de los éxitos del vecino.
-Esporádicos: Este tipo de método no requiere más de 1 ejercicio por mes, tras pasar el macho los 105 días de vida, si bien con 2 o 3 ejercicios de este tipo debería bastar para inculcar los conocimientos reproductivos mínimos al macho. La naturaleza emplea un sistema sencillo para solucionar el problema que se plantea en estas líneas, un problema que afecta a todas las especies en mayor o menor grado (pues el instinto natural de cada especie se encarga de orientar a las especies en su labor reproductiva, aunque no es efectivo al 100%); el sistema al que nos referimos es la conjunción que forman la arbitrariedad junto a los cánones de atracción reproductivas asociadas a cada especie (color de piel, pelo, aletas, altura, etc.), conjunción que se basa en la transmisión de conocimientos. ¿Cómo hacer que un macho sin experiencia reproductiva o que simplemente no está listo herede los conocimientos de la reproducción de otro ejemplar?... buscándole una pareja con experiencia que le enseñe sus labores y le oriente; si el macho es joven le colocamos una hembra que ya se haya reproducido con éxito para que se cortejen, con el consecuente trabajo de la hembra experimentada a la vista de la pasividad del macho frente a sus obligaciones previas a la reproducción (cortejo, construcción del nido, dominancia, etc.), si es hembra la dejamos en el acuario junto a varias hembras más, para luego colocar un macho que las corteje y se reproduzca con alguna veterana (el resto se aprenderá la lección con rapidez).


3.5.- Convertir un joven inexperto en reproductor

En este apartado contemplo solamente la conversión de un macho a reproductor, excluyendo a las hembras de este ejercicio por no haber comprobado la eficacia del método con ellas (hay indicios que invitan a desechar la idea, aunque probaré métodos más adelante).

Aunque parezca algo natural, no todos nuestros ejemplares estarán listos para reproducirse o sabrán como hacerlo, es por ello que surge la necesidad de preparar a los ejemplares seleccionados como reproductores, en vistas de asegurar el éxito de sus reproducciones. Para remediarlo, podemos aplicar un ejercicio en los machos jóvenes seleccionados como futuros reproductores, potenciando sus conocimientos en cada parte de la reproducción; reconocer a una hembra lista para reproducirse, la coreografía del cortejo nupcial, la construcción del nido, los abrazos fecundadores y el mantenimiento de la puesta.

Todos los pasos de la reproducción son importantes para ésta, así como para la mayor optimización de la misma.

El método es sencillo, no requiere ejercicios constantes o esporádicos, sólo requiere una sesión de 4 a 12 horas de trabajo (aunque serán nuestros ejemplares los que trabajen…XD) que deberíamos supervisar para controlar la evolución del ejercicio y evitar daños severos entre los ejemplares implicados.

Existe un inconveniente para llevar a la práctica este ejercicio, la disponibilidad de una hembra reproductora con buenos resultados en la reproducción (alto éxito en la puesta) con la edad y el carácter adecuados; las hembras inexpertas o inferiores a 9 meses han de ser descartadas, por motivos evidentes (aún deben aprender); las hembras que no se han reproducido o que lo hicieron con poco éxito (aunque éstas de poco éxito pueden valer a último remedio); por último, excluir a las hembras mayores (más de año y medio, o talla exagerada respecto al macho), sobre todo si no se han reproducido, pues acabarán con la vida del macho o con su autoestima.

Visto ésto, el perfil de la hembra ideal para este ejercicio será:

-Entre 9 meses y año y medio de vida
-Ya se ha reproducido con éxito
-No es una hembra conflictiva
-Su talla no es el doble del macho
-Se han obtenido resultados óptimos en la reproducción de esta hembra
-Hembra dispuesta a la reproducción

Una vez obtenidos los ejemplares requeridos para el ejercicio, sólo queda acondicionar el acuario para la reproducción y colocar a la pareja; es importante tener plantas y/o asistente para el nido (Isopor) para asegurar el éxito.

3.6.- Alimentándolos de la mano

Antes de comenzar, resaltar que empleo este ejercicio sólo con hembras, pues los machos los tengo confinados en habitáculos independientes y se estresan con facilidad si intentas aplicar cualquier parte de éste ejercicio.

Este ejercicio es sencillo pero constante; la idea es que para que coman de tu mano, primero deben acudir a tu presencia para comer y para ello lo mejor es dar siempre de comer por el mismo sitio del acuario, procurando no molestar a los habitantes, en unas semanas, acudirán a tu presencia para que los alimentes. De vez en cuando, mete algún dedo o la mano en el acuario y déjala inmóvil durante un rato (yo empleo guantes de latex para introducir la mano); cuanto más ejercites este detalle, más te ganarás la confianza de tus ejemplares, que con el paso de los días incluso nadarán entre tus dedos. Llegados a este punto, es hora de pasar a darles la comida sujeta con los dedos; puede que al principio desconfíen, pero desde que las primeras coman el resto lo hará sin problemas.

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